Los narcocorridos son quizá el género más polémico y consumido dentro del regional mexicano. Para algunos, estas canciones representan una apología al delito; para otros, son un reflejo del impacto que tiene el crimen organizado en la cultura popular.
Desde Los Tigres del Norte hasta figuras actuales como Natanael Cano o Peso Pluma, muchos artistas han dedicado temas a reconocidos narcotraficantes, generando dudas sobre cómo se crean estas canciones y cuál es la verdadera relación entre los músicos y los grupos delictivos.
El debate volvió a tomar fuerza tras el asesinato de Ernesto Barajas, vocalista de Enigma Norte, ocurrido el pasado 20 de agosto en Zapopan, Jalisco. Al cantante se le relacionó con el narco por interpretar corridos dedicados a personajes como Nemesio Oseguera Guzmán “El Mencho”, Iván Archivaldo Guzmán, hijo del “Chapo”, o Ismael “Mayo” Zambada.
En vida, Barajas siempre negó tener vínculos directos con estos criminales. En una entrevista concedida en 2022 a Independent en Español, reveló que eran los grupos delictivos quienes se acercaban a él a través de mensajeros para solicitar canciones, por las que cobraba alrededor de 25 mil dólares. Incluso confesó haber sido contratado para conciertos privados en los que le informaban, sin previo aviso, de la presencia de capos entre el público.
Uno de los detalles más llamativos de los narcocorridos es la precisión en sus letras. Muchas veces incluyen información sobre la ubicación o el pasado de los protagonistas. Según Barajas, eran los mismos mensajeros quienes proporcionaban estos datos y pedían que se incluyeran en las canciones.
El fenómeno no es exclusivo de artistas del pasado. Peso Pluma, máximo exponente de los corridos tumbados, declaró en el canal de YouTube Soy Grupero que es común que los músicos del género reciban encargos de este tipo.
“Un corrido que te manden a hacer es normal en este género. A todos los artistas que cantan regional mexicano les llama alguien y les dice: ‘¿Cuánto me cobras por hacer un corrido?’”, señaló la llamada “Doble P”, comparando su trabajo con el de un repartidor de comida que entrega lo que el cliente pide.
El cantante también subrayó que esta dinámica no es nueva y se remonta a los tiempos de Los Tigres del Norte y Los Tucanes de Tijuana, por lo que considera que cualquier artista del regional mexicano tarde o temprano se enfrentará a esta realidad.















